jueves, 18 de septiembre de 2014

Traslado del BLOG de IGNASI

A partir de hoy, el contenido este blog a emigrado  integramente al otro blog mío, antes de Ricardo Alas (mi alter ego) que se llama: "Sexo, corazón y alma. Tantra y Vida".

Podéis entrar en él a través de este link: sexodeangel.blogspot.com.es/

Allí podréis ver, la suma de todos mis artículos: los escritos como Ignasi, los que hice como Ricardo Alas y los de mi lado femenino firmados como Melisa.

Este blog de Ignasi será mantenido durante unos meses para facilitaros el cambio, aunque mis novedades se publicarán en el otro blog

Si quieres seguirme, apúntate en el blog sexodeangel.blogspot.com.es/


Os deseo a todos una feliz fusión y muchas lecturas interesantes

Ignasi
itebe3@gmail.com

Sanador, educador y escritor de sexualidad


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Yo soy Ricardo Alas

El segundo cáncer que me detectaron a principios del 2013 fue el detonante, empecé a reflexionar, meditar, leer, consultar… para intentar descubrir qué parte de mi vida no estaba bien y porqué se había manifestado en forma de cáncer en la vejiga y en el riñón y uréter izquierdos. Aprendí a escucharme y a dejarme sentir, y fue entonces cuando comprendí la necesidad imperiosa de expresarme sin tapujos, tal cual soy, pienso y siento.

No obstante, ya que razones familiares y de mi pasado me impedían todavía poder decir abiertamente “Ignasi es así y esto es lo que piensa, siente, vive y dice sobre la sexualidad, las relaciones y el Tantra”, creé el personaje de Ricardo Alas para, por fin, poder expresarme libremente.

En realidad, Ricardo existía en la intimidad, desde hacía tiempo, y es un personaje-rol, con el que a veces jugamos en pareja.

El Ricardo “público” empezó a comunicarse abiertamente, sin pelos en la lengua, colaborando con otras Webs, portales y redes de sexualidad, consiguiendo miles de lectores y con éxitos destacados entre sus posts. Ricardo también dio paso al femenino que desde su Yin, estaba sanando mi cáncer y apareció su amiga Melisa (mi lado femenino) que, sorprendentemente, consiguió aplausos entre muchas mujeres y entre el colectivo lésbico.

Me emociono día a día cuando leo algunos de vuestros comentarios a mis artículos (o los de Ricardo…) y cuando los compartís en vuestros medios (mil gracias!), y de repente sus lecturas suben y suben, o cuando se utilizan como artículos referentes de algún tema.

Los dos cánceres dieron mucho de si y me enseñaron muchas cosas, creo que aprendí bastante de ellos, aunque no siempre sabemos escuchar lo que nuestro interior nos dice o pide; pasaron las quimios, las instilaciones, tratamientos, operaciones y los efectos secundarios… controles, pequeñas recaídas y parece que por fin estamos llegando al equilibrio interior. Las últimas palabras de uno de mis médicos: “Ignasi te veo muy bien, sigue así, te prohíbo que vuelvas a ponerte enfermo, nos vemos en seis meses”.

La manifestación y expresión de mis sentimientos internos, de la vocación de mi ser, de mi forma de vivir y pensar… me estaban sanando. La fuerza de Ricardo y la dulzura y pasión de Melisa, estaban dando sus frutos… pero… Ricardo y Melisa habían conseguido un éxito muy superior al de Ignasi.

Soy yo el que quiere vivir, dar cursos y talleres, escribir, sanar, hablar por la radio y sobre todo experimentar y gozar de la sexualidad en toda su magnitud y es por ello que este verano hemos tomado la decisión de “salir del armario” y manifestarnos tal cual.

De hecho, esta forma abierta de expresión es la que ya estamos utilizando en los talleres y cursos de sexualidad, tantra y relaciones, que estamos dando con mi pareja, Àurea, a Parejas, a Hombres y a Mujeres, con éxito y testimonios entrañables.

En mi expresión humana y sexual, soy, en realidad, la suma de Ignasi y Ricardo: atento, dulce, apasionado, atrevido, creativo, divertido, juguetón, pícaro, muy humano, también muy espiritual, tántrico, a veces “dominador” y otras “sumiso”, respetuoso, entregado…

A algunos de vosotros, todo esto podrá pareceros una locura, lo respeto, comprendo y, si es éste el caso, os pido que me borréis de vuestros contactos, no quiero vender nada a nadie, ni convenceros de nada. A otros os parecerá genial la fusión de Ignasi y Ricardo ¡bienvenidos! seguidnos en las redes, seamos amigos, venid a alguna de nuestras charlas gratuitas… mandadnos comentarios, sugerencias…

Por ello, este verano, y, de forma progresiva, iremos migrando Facebooks, Twitters, Blogs y comunidades Google desde Ignasi, Ricardo y New-Day hacia: “Sexo, corazón y alma. Tantra y vida”, donde estaremos con Àurea y aquellos colaboradores amigos, expertos en relaciones, sexualidad y Tantra para todos. Todos los artículos de Ricardo Alas y de Melisa, seguirán estando allí conservando su identidad inicial, aunque a partir de ahora la firma de mis artículos será solo la mía, la de Ignasi.


Personalmente me considero un buscador, curioseador innato en el mundo de la sexualidad, de las relaciones de pareja y del Tantra, escritor apasionado, hablador radiofónico, entusiasta de un Hombre evolucionado, capaz de ofrecer su masculino, de amar, honrar, respetar, hacer feliz y rendirse ante el femenino; amante incondicional del Tantra en toda su profundidad. Me gusta ser educador en estos temas, para todos los públicos, sea cual sea su condición sexual, y también ofrecer mis servicios de terapeuta en mi camino de evolución… ya os iré contando mis descubrimientos en este terreno.

La aceptación de esta verdad profunda, la coherencia y simplificación me llevan a sentirme libre para poder manifestarme, junto con Àurea, tal cual somos: una pareja tántrica enamorada de la vida y el uno del otro, con abundantes experiencias y muchas vivencias para compartir, aprendiendo un camino más fácil, para que, desde nuestros niños interiores, la alegría de vivir jugando se haga realidad cada día en nuestras vidas y así poder transmitirlo.

Apostamos por una nueva relación de pareja, como compañeros de camino de verdad, en la que la complicidad y la confianza sean puntales de una relación y una sexualidad tan divertida y terrenal como profunda y sagrada, llena de imaginación y fantasía, una historia de amor entre el cielo y la tierra.

Quiero agradeceros de todo corazón vuestro seguimiento y entusiasmo durante este proceso personal, vosotros habéis sido el motor de mi sanación profunda.

Os seguiré informando,

Ignasi

lunes, 15 de septiembre de 2014

Mi niño travieso y juguetón

Dedicado especialmente a todas las parejas del curso “Una Nueva sexualidad”, donde estamos aprendiendo a jugar, sentir y fundirnos con nuestros niños y niñas.

Hoy, a mis 65 años y después de una larga lista de momentos difíciles transcurridos a lo largo de mi vida, debo reconocer que, gracias a descubrir el inmenso poder de mi niño interior, estoy vivo, con más ganas de vivir que nunca y jugando cada día un poco más.

Cuando éramos pequeños, en la mayoría de los casos, nuestra vida era una fiesta continua, jugábamos en casa con nuestros hermanos y hermanas, en casa de los abuelos con los primos, en el colegio con los compañeros/as, teníamos muchos amiguitos en todas partes; algunos eran para épocas de vacaciones o para fines de semana y cuando íbamos a la playa siempre encontrábamos alguien para compartir cubos y hacer castillos o chapotear en las olas.

Me gustaba curiosear en el cuerpo de aquellos seres que no tenían “cuca” como yo, que no se veía bien por donde hacían pipi y que además eran más redonditas y nos gustaban tanto. Levanté faldas en el colegio, algunas me enseñaron las braguitas, incluso alguna (yo tenía 5 ó 6 años) me había enseñado algo más. Era un mundo delicioso, fresco, inocente, juguetón y travieso... dulces recuerdos.

Este niño no le tenía miedo a la vida, ni pensaba en el pasado, ni hacía planes para el futuro, vivía el presente, gozando a tope cada momento, las clases en el cole, la familia, excursiones y salidas, juegos, el mecano, el tren, libros, cuentos, dibujos, mi diario y… la guitarra.

Me hice mayor y me dijeron que esto era muy serio y me lo creí, poco a poco fui dejando de reír, de hacer “tonterías” y de ser travieso y juguetón. La inocencia se transformó en culpa, el levantar faldas en seducir, el ser travieso en manipular… lo siento, perdonadme, os amo, gracias.

Estudié y luego trabajé, fui empresario y gané y luego lo perdí todo y volví y…

Sólo cuando la vida empezó a darme fuerte: crisis económicas, separación matrimonial, problemas graves de salud… me di cuenta que me estaba hundiendo y que aquel final no me apetecía nada, me hubiera gustado algo mucho mejor para mi vida. Me estaba acercando a los 60 y aquello no funcionaba.

Volví, sin esperar nada a cambio, a hacer algunas tonterías, a charlar y reír con amigos y amigas, apareció mi nueva pareja, volví a darme el permiso de volver a gozar de mi cuerpo, de volver a hacer el amor y disfrutar del sexo y, poco a poco, volví a sonreír otra vez y, casi sin darme cuenta, empecé a dejarme sentir, a ser más tierno, a hacerme más hombre y a saber amar, como nunca antes lo había sabido hacer.

Fue un renacer a la vida, donde a pesar de largas y duras pruebas, todo iba adquiriendo sentido, se hacía más llevadero y no sólo deseaba vivir, sino que cada día sentía más ilusión por volver a ser niño y divertirme viviendo y jugando.

Y volví a levantarle las faldas a mi mujer y a bajarle las bragas, para después apretar a correr, a aplaudir cuando la veía desnuda o a tener ganas de curiosear en su cuerpo y en el mío y planeé sorpresas y creé situaciones y le hice regalos inesperados que no costaban dinero y me recordaban aquellos que les hacía a mis padres para el día del padre o de la madre: una poesía, un dibujo, una foto, un vale para… me gusta volver a jugar.

Ella se sorprendía y más cuando empecé a hablarle, en algunos juguetones momentos, como un niño, le gustó mi tono de voz, le gustaron mis travesuras y apareció su niña; entonces sí, nos dejamos de problemas, de pasados, de futuros, de culpa y de dolor, y empezamos a jugar, los dos, a construir nuestro jardín para descansar, pasarlo bien, retozar… y hacer el amor.

La sensualidad sigue expandiéndose en mi, cada día, los cinco sentidos se han puesto a jugar con todo y con la sexualidad mucho más, he descubierto el volver a contar secretos a la oreja, el decir palabras fuertes como un pillín y reírme después de decirlas, he aprendido a hacer una fiesta de la sexualidad y además, poco a poco, con la mirada del, niño hemos ido haciéndola cada vez más sagrada, pero un sagrado divertido, no contemplativo. Hemos mezclado las risas con las lágrimas de felicidad y las emociones explosivas, los orgasmos con éxtasis elevados que nos hacen subir. Y la vida está volviendo a tener, poco a poco, una presente profundidad que la hace mágica.

Hemos comprado juguetes, pero aún así, nosotros somos siempre el regalo más divertido, cuando queremos jugar a médicos y enfermeras, a alumnos traviesos, a bomberos, a curas y monjas o a policías y ladrones. El mundo de los niños se ha vuelto picarón y las posibilidades de jugar empiezan a ser ilimitadas; ropa para disfrazarse, personajes para interpretar, nuevos escenarios, juguetes para todo… deliciosa y maliciosa inocencia.

Lo bueno es que estamos aprendiendo a no ponerle límites, sólo los que ponen los niños, así de sencillo: no me gusta, no tengo ganas, hasta aquí y vale… La imaginación ha dejado volar la fantasía y ella nos enriquece cada día, a todas horas, y os puedo asegurar que también nos deja algo de tiempo para ser personas maduras y responsables. Bueno, ja, ja , ja… sólo a ratos.

Hace unos dos años, en un artículo escribí:

“Niñ@ è Ilusión è Amor è Fuerza è Creación, una vieja y olvidada fórmula para rehacer nuestras vidas”.

Ahora siento:

Niñ@ è ganas de jugar è estoy bien è te deseo è te siento è te amo è me sientes è somos amor è somos dioses è somos Uno.

Que vuestras travesuras os lleven al cielo… ya me entendéis.

Con todo mi amor

Ignasi

jueves, 15 de mayo de 2014

No somos tan distintos

Recién publicado en la revista Hombre Moderno

http://www.hombremoderno.es/eros/somos-tan-distintos

¿De verdad creéis que los hombres y las mujeres somos tan distintos como parece?

Las grandes diferencias vienen porque ellas pueden ser madres y nosotros no, pero a nivel anatómico y sensorial nos parecemos mucho más de lo que creemos.

El clítoris de una mujer mide entre 8 y 10 cms. y se hincha y llena de sangre como el pene del hombre, sólo que a ellas solo les asoma la punta. Las mujeres pueden eyacular igual que los hombres gracias a sus glándulas de Skene que serían el equivalente a nuestra próstata y que debidamente estimuladas, en la mayoría de ellas, pueden generar su eyaculación, al igual que nosotros. Para humedecer su sexo las mujeres tienen las glándulas de Bartolino y nosotros las de Cooper. Nuestro pene tiene unas 5.000 terminaciones nerviosas, el clítoris de una mujer entre 7 y 8.000, su ano tiene unas 4.000 y el nuestro las mismas. Ellas tienen su músculo del placer, su suelo pélvico, igual que nosotros. Sus pezones son extraordinariamente sensibles al tacto y al placer, según aumenta la intensidad del proceso amoroso, lo mismo que en los hombres. Y podríamos seguir dando más ejemplos.

Donde nos diferenciamos especialmente es en la forma de reconocer el placer en nuestro cuerpo, de reconocer nuestras zonas erógenas y, por lo tanto, suprimir “algunas zonas” nos limita, nos hace inferiores a ellas y hace que casi toda nuestra atención recaiga sobre nuestro amado pene.

¿ Se os ha ocurrido imaginar, que al igual que las mujeres, los hombres podemos disfrutar de los besos, caricias… en nuestras tetillas (pezones masculinos), en nuestra zona perineal, en nuestro ano o incluso dentro del mismo, en nuestro recto?

A casi todos los hombres nos gusta penetrar analmente a la mujer, acariciar sus pechos, lamerlos y chuparlos… ¿habéis pensado que a ellas podría gustarles hacernos lo mismo?

Dejarse penetrar analmente por una mujer que busca con cariño estimular nuestra próstata (punto P o G para algunos), con sus dedos, con un juguete o en plan dómina con un arnés para llevarnos a un éxtasis sublime, no nos transforma en homosexuales, como tampoco lo es el dejarnos pellizcar, lamer o chupar nuestros pechos…

El machismo patriarcal nos ayudó a aprender valores que nos han hecho más hombres, pero también nos alejó mucho del verdadero sentido de la masculinidad; hoy los hombres lloramos, sabemos escuchar, hemos aprendido a dejarnos querer, sabemos emocionarnos y todo ello otorga más poder a nuestros valores masculinos.

Desde este post invito a los lectores a librarnos de estos prejuicios y a abrirnos más a dejarnos amar en toda su magnitud, al placer para sentir el poder de nuestra sexualidad más allá del pene y enriquecer nuestras relaciones sexuales de mil maneras nuevas que nos harán más hombres y nos permitirán sentirnos más libres.

Ignasi Tebé
Terapeuta, educador y escritor de sexualidad. Colaborador de Sex Academy Barcelona.
Mail: itebe3@gmail.com / Tel.: 667761640

lunes, 14 de abril de 2014

Iniciación tántrica al placer

Dentro del ambiente que me gusta crear para dar un buen masaje tántrico a mi pareja, música, velas, incienso, temperatura, telas para cubrirla, aceites… y mi propia vestimenta, me gusta susurrarle suavemente un cuento, mientras le hago el masaje sagrado, una historia que me invento cada vez para llevarla a este otro mundo y facilitar que su sexo, sus emociones y su alma se abran a las nuevas experiencias y placeres que mi parte tántrica pueda ofrecerle…

Para comprender mejor esta historia os recomiendo leer antes mi post sobre “El masaje del Yoni”. Ahí va un posible cuento:

Era una vez, una mujer que quería conocer una nueva forma de vivir y de sentir, más tranquila, más en paz y mucho más hermosa de lo que ahora la vida le ofrecía… y decidió tomarse un tiempo sabático y emprender un viaje a un templo en la india que una amiga le había recomendado.

Llegó a este templo, sus maestros eran hombres sabios y también tenía una maestra que era la sacerdotisa del templo donde cada día se hacían rituales sagrados con cánticos, danzas y ofrendas.

Le enseñaron a relajarse, a respirar y a meditar en su esencia femenina, a sentir esta energía en ella y su alrededor… (mis manos empezaron suavemente a acariciar su cuerpo por encima del pareo que la cubría), aprendió a distinguir entre su parte más femenina (caricias muy dulces sobre pechos y monte de Venus) y su parte más masculina (suave masaje en la cabeza, pelo…), le enseñaron a contemplar el mundo de otra forma, donde todo era atraído por su complementario y donde de esta atracción surgía la felicidad, la paz y el placer de vivir… (besos en la frente, párpados y cara mientras las manos danzaban suavemente sobre su cuerpo).

Más adelante aprendió que el masculino era el complemento ideal de su femenino, aprendió a sentirlo en si misma, a reconocerlo, a respetarlo y a honrarlo, olvidando viejas creencias, sanado heridas ancestrales (más caricias que revelaban, cada vez más, mi atracción hacia su femenino, aunque de forma muy sosegada y respetuosa), el masculino ideal era dador de poder, de protección, de seguridad y de placer… ella se abrió a todas estas enseñanzas y poco a poco, día a día, se imaginaba lo que podría sentir con un hombre santo que supiera honrar tanto su cuerpo de diosa, que le ofreciera toda su hombría para regalarle el placer más absoluto (mis caricias se atrevieron a rozar provocativamente sus genitales, sintiendo un estremecimiento entre sus piernas).

Preguntó cuándo podría practicar y sentir todo esto y le contestaron: cuando entiendas de donde viene el verdadero placer. Y poco a poco (las caricias no cesaban y cada vez su respiración era más lenta y relajada) fue aprendiendo que el placer era un estado de todo su ser, era conseguir la armonía del cuerpo, con las emociones del alma, era amar a su parte más salvaje y honrar y adorar a su parte más divina y sintió la felicidad dentro de sí y lloró y danzó durante horas.

En medio de su danza en los jardines del monasterio, apareció su maestra y mirándola con ternura se puso a danzar con ella, las dos vibraban con los elementos y el fuego las fue poseyendo porque ella notó como sus genitales se humedecían, se calentaban y le pedían ser saciados (tocando y acariciando por encima los labios externos y un poco el perineo), al cesar la danza las dos se tiraron al suelo, se abrazaron y su maestra le dijo: ya estás preparada, esta noche date un buen baño, ponte bien hermosa y estate preparada porque a las 9 vendré a buscarte.

Se preparó para el ritual con su primer amante tántrico, ella sabía que podía ser cualquiera de los monjes que estaban allí, se olvidó de sus viejas ideas, sobre cual podría ser el mejor y pensó: cualquiera de ellos podrá hacerme tocar el cielo (ahora mis caricias eran más intencionadas, se iba acercando el gran momento…). Llegó su maestra, la miró y con un ligero saludo le dio su aprobación, cogiéndola de la mano la llevó hasta una habitación en la que ella nunca había entrado, era muy acogedora y cálida, había un fuego en la chimenea, un fouton grueso en el suelo, cojines, mantas, sedas, muchas velas, incienso, una música muy suave con mantras y delante de un pequeño altar con flores, símbolos del masculino y femenino, aceites y cremas… había un monje que solo llevaba la parte inferior de su túnica, estaba de espaldas, en posición de loto, meditando.

Se inclinó ante el altar y se incorporó. La miró, sonrió y cruzando sus manos sobre el corazón le inclinó su cabeza en señal de reverente saludo (mi mano estaba parada sobre su matriz, la otra en la frente, dando calor, dando amor), soy Pema Shonin, tu fiel servidor. Era un hombre de unos 50 años, fuerte, agradable de cuerpo y cara y con una sonrisa encantadora. La maestra se retiró y cerró la puerta, él monje le ofreció un té y le explicó que como iniciación al placer hoy le haría el masaje Maithuna del Yoni (sus genitales, su templo sagrado), que él sería su servidor e iniciador al placer sagrado y que deseaba ser digno de tan alto honor, le pidió permiso para empezar y empezó a desnudarla lentamente, plegando y dejando cada una de sus prendas sobre una mesita…

Tumbada sobre el fouton, con el cuerpo desnudo, cubierto por una seda fina, el monje se frotó las manos para calentarlas y empezó a acariciar su cara, su frente, su cuello… (mis caricias seguían las del cuento, las del ritual sagrado) y descendiendo suavemente sobre la seda los dedos del monje le hacían sentir el placer de cada caricia que le llegaba hasta lo más íntimo de su ser.

Eres una mujer muy hermosa y con mucha luz, me considero indigno de tocarte y proporcionarte el placer que te mereces y, por ello, voy a dejar que sea mi dios el que te acaricie y te proporcione todo lo que deseas… respira, lenta y suavemente…ábrete a recibir y agradece, siente y no pienses… vive (la despojé del pareo de seda que la cubría y admirando la belleza de su desnudez, unté mis manos de aceite y empecé a acariciar su piel)

Cada lector puede seguir el cuento como le apetezca, pero yo haría la introducción a sus genitales y después, durante el masaje más íntimo, un largo silencio con alguna palabra o frase suelta y algo muy dulce al final… Algo así…

Ahora voy a despertar a tu diosa, oculta en tus entrañas y para ello debes dejarme entrar en tu Yoni, en tu templo sagrado… gracias por el honor que me has concedido, espero ayudarte a sentir la grandeza que siento dentro de ti (ya con los dedos dentro de la vagina y buscando y masajeando sus zonas más placenteras, aquí os dedicáis a darle placer, a masajear según lo que habéis leído, a cuidar su respiración y a retardar en lo posible su orgasmo)

Puede que llore, que ría, que grite o que sintáis que está apunto de tener un orgasmo, Haced que respire y calmadla, ofrecedle presencia, vuestra esencia tántrica… y, olvidaros de vosotros mismos…Tiempo recomendado entre 20 y 30 minutos. Cuando sintáis que el proceso sanador se ha cumplido, que su placer es muy grande y que anhela estallar en un éxtasis orgásmico, anunciadlo y excitadla acariciando con más intensidad su punto sagrado (punto G y su clítoris para hacer que su orgasmo vaya subiendo lentamente y cuando llegue a su cima se suelte y vuele. En aquel momento nosotros hemos de quedarnos quietos, respirando su energía, sintiendo su orgasmo, su éxtasis… sin retirar las manos, sin hacer nada.

Gracias por haber permitido que mi dios interior te haya podido guiar en este camino hacia tu fuente sagrada del placer. Para mi ha sido un honor poderte servir. Namaste (y dándole un suave beso en la frente la cubriremos con algo cálido hasta que ella desee salir de este estado.

Fin del cuento

Que lo contéis con mucho amor a vuestras diosas

Ignasi Tebé

Terapeuta, educador y escritor sexual

Profesor de Sex Academy Barcelona

sábado, 12 de abril de 2014

Amantes de verdad

Ser un buen amante no es tarea fácil ya que casi siempre pensamos más en lo que deberíamos hacer y casi nunca en cómo deberíamos ser.

Para ser un buen amante no es imprescindible ser guapo, deportista, seductor, cariñoso, amigo de los animales, apasionado, seguro, sexy… (aunque si lo somos mejor); lo que nos hace falta es ser ese alguien seguro de sí mismo, pero con una mente muy abierta a escuchar y comprender, con un corazón muy grande para sentir y vivir y con una masculinidad que ofrezca presencia por encima de todo, además de pasión y seguridad.

Un buen amante no es aquel que tiene un pene de más de 15 cm, capaz de aguantar mucho rato antes de correrse y que además le dedica un tiempo a los preliminares. El que es bueno de verdad ama con todo su cuerpo, con todo su corazón y con toda el alma, sabe valorar la relación en toda su amplitud y por lo tanto no pone expectativas, está seguro de sí mismo, si quiere, puede prescindir de la penetración, sabe qué ofrecer en cada momento, no duda sobre cuándo decir unas palabras dulces, ni tampoco si en medio de la pasión más ardiente suelta frases fuertes, sabe acariciar, besar, lamer, arañar, morder o dar cachetes con arte, en el momento adecuado, sabe agarrar fuerte, abrazar y quedarse quieto respirando a su amada, sabe dominarla con respeto y dejarse dominar cuando es el momento, sabe mirarla a los ojos y fundirse con ella.

En el mar de las emociones femeninas, sabe escuchar, emocionarse, estar al lado de su llanto o de su risa, ofrecer su presencia, su proximidad y su distancia, su mano y su abrazo, pero nunca interrumpe, ni pregunta, ni busca las raíces del problema, ni estudia posibles soluciones; simplemente es un hombre que sabe ofrecerse, sabe estar y escucha.

Como compañero es un buen amigo con el que compartir el día a día, alguien con el que siempre puedes contar, que la escucha y le hace de espejo, ofreciéndole la posibilidad de que sea ella misma la que encuentre el camino, las soluciones, porque él le está ofreciendo su presencia.

La mujer, al lado de un hombre así, se relaja, deja de tener miedo a que la vuelvan a maltratar, abusar de ella o despreciarla… y saca su encanto femenino, dejando florecer poco a poco a la diosa que hay en ella. El Hombre ante este espectáculo se rinde y honra su femenino, su belleza, su forma de ser, de mujer y de diosa.

Este hombre ama a la mujer porque ama el femenino, la tierra, la naturaleza, la vida, la alegría y ello le permite reflejar el niño que lleva en su interior, un niño juguetón, alegre, divertido, curioso, travieso y vivaracho, un niño que encantará a todos y en especial a muchas mujeres sensibles.

Y en la cama, este amante sabrá hacer que la mujer se sienta guapa, atractiva, deseada, única, amada y adorada, se entregará y le ofrecerá lo mejor de sí misma, todo su ser, desde sus entrañas hasta el templo sagrado de su diosa.

Ver y sentir cómo una mujer así llega al orgasmo puede emocionar y hacer llorar de felicidad al amante que lo es de verdad.

Ignasi Tebé
Terapeuta, educador y escritor de sexualidad. Colaborador de Sex Academy Barcelona